Simplemente María mujer del pueblo
simplemente la madre de un niño obrero.
Su silencio fue el marco de la Palabra
su figura la sombra junto a la llama.
Pueblo viejo testigo de la esperanza
hecho niño en el vientre de una muchacha.
Germen del pueblo nuevo de la promesa
madurando con sangre de adolescencia
El que es vida en la vida del que lo acepta
el que es sangre en la sangre del que lo ofrenda.
Se hizo carne en la carne rebelde y nueva
que en un “si” generoso dijo a su entrega.
Tu voz puede ser grito como la suya
si eres capaz del riesgo y la denuncia
tu amor puede ser fuerte como la muerte
si con ella a los pobres unes tu suerte.