Tu Señor que te quedaste,
de manera tan sencilla,
nuestro trigo se hizo pan
y la mesa está tendida.
Este pan que ya es Tu Cuerpo,
la verdadera comida,
que da fe a los que esperan
y da fuerza al que camina.
Ni el pan es pan, ni el vino es vino,
tu cuerpo y sangre hoy compartimos.
Y quédate, la noche es larga,
te necesito, aquí en mi casa,
aquí en mi casa.
Tu Señor que te quedaste,
de manera tan sencilla,
nuestra vid se hizo vino
y la mesa está tendida.
Este vino ya es tu Sangre,
la verdadera bebida,
fuente de todo sediento
de verdad, de luz, de vida