Este es el momento de alegrar la mesa,
con el vino y con el pan
que consagraremos y que ofreceremos,
y que hemos de comulgar.
Este es el momento de llegar confiados
a la mesa del altar
porque tu palabra vivificadora
nos acaba de llamar.
Padre de Jesús bendice
lo que presentamos hoy,
y que al preparar tu mesa
se renueve el gozo de saber tu amor.
Pan de nuestras vidas, pan de nuestras manos,
pan de nuestra juventud.
Pan que hoy entregamos juntos como hermanos
en señal de gratitud.
Vino de la tierra buena y generosa,
vino te ofrecemos hoy.
Lleva nuestras luchas, lleva nuestras penas
lleva nuestra sed de amor.